¿El hombre tranquilo?

¿El hombre tranquilo?

Mariano Rajoy dicen que lo es, un hombre tranquilo, sí, en definitiva es un tranquilo contable con una mente en la que no caben ni las emociones ni los sentimientos patrióticos, es un tipo emocionalmente frío.
Un fiel administrador económico según parece confirmar la macroeconomía, un hombre de fiar de cara a la cuenta de resultados. O eso dicen.

Pero Mariano Rajoy no es un patriota, no siente el himno ni se emociona con él mientras mira a la rojigualda izarse, es un hombre con una mentalidad más capaz de emocionarse por el hecho deportivo motivo del izado de la bandera y el himno, que por la propia emoción de sentir el himno o la bandera de la patria.

Mariano Rajoy es el hombre al que ya hace años todos los españoles lo descubrimos diciendo “mañana tengo el coñazo del desfile…en fin, un plan apasionante” con expresión asqueada; ese detalle parece poco, pero es mucho más que unas simples palabras, es la significación de un hombre que se refiere en esos términos al desfile de las Fuerzas Armadas.
Ya todos los españoles sabemos de su propia voz lo que piensa nuestro presidente del gobierno cada año, cuando le toque rendir honores como presidente a nuestras Fuerzas Armadas.
Esa es la verdadera cara del “patriota” Rajoy.

No, no es Rajoy un hombre de armas, ni tampoco marcial, le delata su torpe paso de marcha, propio de un hombre incapaz de arrancar ni arrancarse a correr, ni física ni mentalmente, todo lo contrario a la virilidad o a la marcialidad; un hombre sin una mínima reacción de carácter al recibir un puñetazo en plena calle, algo que sus incondicionales llaman templanza, pero que en realidad, denota frente al riesgo vital, una incapacidad de reacción ni de auto defensa.
Cualquier hombre, según el concepto clásico de la expresión “ser hombre”, preferiría a cualquier otro como compañero para guardarse las espaldas en la lucha.
Una desgracia que en estos tiempos, este sea el hombre que tiene que reaccionar por España.

Sí, alguien dirá que todo esto no tiene nada que ver con ser un buen gobernante o no. Pero sí, tiene que ver, tiene que ver con los rasgos de virilidad que los hombres desarrollan desde su adolescencia, algo que al menos por asignación de género, Rajoy es, donde se forjan los caracteres, rasgos viriles también necesarios cuando se es el presidente de un gobierno de cuarenta y siete millones de almas.
Si se es poseedor de una mente gobernada por el pragmatismo rendido a las cifras y a la contabilidad, y con dificultad para comprender la empatía con las emociones también necesarias, -e incluso obligatorias- para defender el sentimiento de patria y de nación.
Rajoy posee la mente de una persona sin la sensibilidad necesaria para dar cabida al sentimiento patriótico, pero con inteligencia sobrada para saber fingirlo e impostarlo.
Un hombre que no afronta ni enfrenta los problemas, los deja pasar sí no caben en un programa contable, en una tabla de cálculo o la respuesta y la solución no está frente a la pantalla de un ordenador.
Sencillamente Rajoy no sabe de emociones ni de sentimientos aplicados al concepto, “Patria”, y ninguno de sus programas contables lo sabe cuantificar.
Para él es un concepto vacío.

No es el hombre tranquilo que nos quieren hacer ver, pues no se es hombre por serlo de género, Rajoy es un cobarde con rictus de tranquilidad impostada.
Rajoy es el hombre, que por miedo al fantasma de la secesión, consiente los disturbios, a sabiendas de que tras los disturbios vienen el fantasma de la secesión y el deshonor.
Ya lo dijo Maquiavelo, el que tolera el desorden para evitar la guerra, primero tiene el desorden y después la guerra.
De momento en España tenemos el desorden, el desorden más grave de nuestra historia desde que terminó la Guerra Civil en 1939, con el fantasma de la secesión de Cataluña sobrevolando.
A esto nos ha llevado el hombre tranquilo y su inacción y dejación de funciones.

La historia de España está llena de buenos y malos gobernantes, de los que fueron capaces de forjar y mantener un imperio, y de los que lo dilapidaron, unas veces por desidia, otras por cobardía, otras por vileza, y a veces algunos, por todo ello a la vez; y por desgracia, vivimos tiempos de esto último, están los viles, están los cobardes y están de la mano los de la desidia y los sediciosos.

Desde las mismas puertas del caos, los acólitos típicos de turno de siempre, ya crecidos y llegados hasta a ministros, ponen en marcha las maquinarias del poder y empiezan a hacer circular por las redes, cadenas de texto, de esas que vuelan como el humo, porque además humo son, endiosando a Tancredo, sin el “Don”, en los que describen la inacción del hombre cobarde, como la de un sabio que lo tenía todo preparado, o un genio de la estrategia política por no detener a los golpistas, y que estos se vean obligados -tal vez- a no aplicar la declaración unilateral de independencia en Cataluña.
¿Y ya está?
¿Eso es una victoria?
¿Cerrar una herida en falso es una victoria?
¿Dejar libres a los independentistas frustrados y llenos de más aún odio que antes y con el mismo poder es una solución?
¿No declarar el Art155 es prudencia?
No, Mariano casi seguro no va a aplicar el artículo 155 de la constitución, ni va a suspender la gestión de algunas competencias vitales, como es la educación por parte de la generalidad golpista hasta restablecer la cordura.
Mariano va a permitir que se sigan pudiendo adoctrinar políticamente a niños y jóvenes en guarderías, colegios, institutos y universidades.
Mariano va a permitir que los golpistas sigan gestionando y manejando la Hacienda pública catalana. Porque Mariano es un sabio y cree que es mejor no hacer nada.

España, su dignidad y su economía ha sido arrastrada por el barro por toda la prensa mundial, se ha permitido que se ponga a la economía al borde del caos, se ha permitido la fractura social.
Y aún así, los ingenuos y los arribistas marianistas, los que dicen que el artículo 155 se está aplicando ya, poco a poco, un Art155 light, soft, suave encumbran aún más a Mariano.
Esos que dicen y dirán que Rajoy es un gran estadista, que todo esto estaba planificado y que Rajoy es un genio de la estrategia.
¿quienes dicen eso no tienen el más mínimo pudor ni sentido del ridículo? ¿Ni un poco?

Mariano Rajoy debería hacer el favor de dejar el sitio a los valientes y a los patriotas, si es capaz de encontrar alguno entre las personas de su alrededor.
Este no es el momento de los cobardes, este es el momento de las personas sin miedo a perder sillón, cargo o puesto por salvaguardar la integridad de España.

H.I.G.N.T.
5/12/2017

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s